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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://kdalzoruiz.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>kdalzoruiz</title><description/><link>https://kdalzoruiz.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Chiquinha Gonzaga o La Voluntad de Ser</title><link>https://kdalzoruiz.blogia.com/2008/030801-chiquinha-gonzaga-o-la-voluntad-de-ser.php</link><guid isPermaLink="true">https://kdalzoruiz.blogia.com/2008/030801-chiquinha-gonzaga-o-la-voluntad-de-ser.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>                                                <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 9pt; font-family: Arial">Francisca Eduviges Neves Gonzaga irrumpi&oacute; en la segunda mitad del siglo XIX brasile&ntilde;o con su regia personalidad armonizando el sensible gusto musical con un car&aacute;cter ind&oacute;mito. Naci&oacute; en R&iacute;o de Janeiro en 1847, cuando Brasil era regido por el emperador Pedro II, heredero de Pedro I, quien siendo pr&iacute;ncipe regente proclam&oacute; la independencia del pa&iacute;s carioca y se autonombr&oacute; Emperador. <br />Llegaba Brasil a la independencia de Portugal bajo el signo del feudalismo medieval y poco hab&iacute;a cambiado en el modo de vida de la joven naci&oacute;n. Corr&iacute;an tiempos turbulentos de lucha entre un Brasil marcado por la influencia europea y sus cortes, y otro real y m&aacute;s aut&eacute;ntico donde los criollos, mayoritariamente mestizos y negros reclamaban el merecido lugar. Era, s&iacute;, un Brasil independiente, pero no soberano. El doloroso fardo de la esclavitud pend&iacute;a sobre la naci&oacute;n como el mismo l&aacute;tigo con que eran castigados los seres tra&iacute;dos desde &Aacute;frica y sus descendientes que no soportaban m&aacute;s tan inhumana condici&oacute;n.<br />Los hacendados se debat&iacute;an ante una realidad contradictora. La libertad de los esclavos se clamaba en voz alta, pero a la vez constitu&iacute;a la m&aacute;s importante fuerza productiva de un pa&iacute;s al cual llegaban tard&iacute;amente las m&aacute;quinas de la Revoluci&oacute;n Industrial. Si desde el punto de vista infraestructural la emancipaci&oacute;n de los esclavos planteaba un desaf&iacute;o econ&oacute;mico, las m&aacute;s avanzadas ideas de la Ilustraci&oacute;n y la Libertad pujaban con fuerza la consecuci&oacute;n de tan elemental derecho. <br />Hija de un militar imperial, Chiquinha, como se le llamaba familiarmente y luego qued&oacute; para la historia, tuvo por madre una mestiza cuyo signo caracter&iacute;stico fue, como lo exig&iacute;a la &eacute;poca, la plena sumisi&oacute;n al esposo. La joven, a pesar de haber recibido una educaci&oacute;n esmerada a tono con los c&aacute;nones de su &eacute;poca, siempre fue rebelde. Sent&iacute;a pasi&oacute;n por la m&uacute;sica y, como tantas otras muchachas de entonces, recibi&oacute; clases de piano &ndash; probablemente del maestro El&iacute;as Alvares Lobo- . Sin embargo, su aprendizaje musical no se circunscribi&oacute; a ser la joven y obediente muchacha tocadora de piano en la sala hogare&ntilde;a; su fuero interno le impel&iacute;a dedicarse a la creaci&oacute;n. La sangre mestiza que le corr&iacute;a por parte de su madre, la hizo sensible y atrapada por la m&uacute;sica de los negros, melod&iacute;as y ritmos que con el tiempo conformar&iacute;an la m&uacute;sica que identifica hoy la nacionalidad brasile&ntilde;a.<br />Vocaci&oacute;n y rebeld&iacute;a le costaron muy caro a Chiquinha. Casada por su padre con el pr&oacute;spero y acaudalado Jacinto de Amaral, fue alejada de su gran amor, Juan Bautista de Carvalho, hombre apasionado que aunque la amaba, no entend&iacute;a tampoco de fidelidad y compart&iacute;a amores con una corista del teatro Alhambra de R&iacute;o de Janeiro. <br />El esp&iacute;ritu libre de Chiquinha Gonzaga le llev&oacute; a separarse de su esposo, quien no hab&iacute;a cejado en castigos crueles, conducirla en traves&iacute;as navieras peligrosas y hasta la violaci&oacute;n por dominar su rebeld&iacute;a. Aun m&aacute;s, se vio en la disyuntiva de continuar una vida de total sumisi&oacute;n o ser separada de sus hijos. S&oacute;lo quedar&iacute;a acompa&ntilde;ada de Juan Gualberto, su primer hijo, mientras que Mar&iacute;a del Patrocinio quedaba bajo la custodia de su abuelo materno, el coronel Jos&eacute; Basileu, quien impuso a la ni&ntilde;a la idea de que su madre hab&iacute;a muerto. El viejo coronel, dominado por los prejuicios que pesaron m&aacute;s que el sentimiento paterno, maldijo y castig&oacute; a la hija rebelde. Un tercer hijo, Hilario, nacido de la violaci&oacute;n por parte de su mismo esposo Jacinto de Amaral, qued&oacute; bajo la custodia de &eacute;ste. Huy&oacute; finalmente Chiquinha y se uni&oacute; en amores con Juan Bautista Carvalho, y les naci&oacute; Alicia. Cuando Chiquinha sorprendi&oacute; a Juan Bautista con otra, dio por terminada la relaci&oacute;n; &eacute;l le pidi&oacute; dejar la ni&ntilde;a bajo su custodia para protegerla y darle una educaci&oacute;n que no estaba al alcance de ella, en tanto que Chiquinha decidiera qu&eacute; hacer con sus vidas. Finalmente, Juan Bautista se reconcili&oacute; con su principal amante, la corista francesa Susset, casada con un conde anciano, y con una hija producto de una relaci&oacute;n ad&uacute;ltera de Susset con Juan Bautista. Susset cri&oacute; ambas ni&ntilde;as como propias, aunque la joven Alicia hubo de sufrir los desprecios de la madrastra. <br />La vida de Chiquinha Gonzaga estuvo llena de sinsabores, desprecios y marginaci&oacute;n por parte de una sociedad caracterizada por la doble moral. Mientras, Chiquinha compon&iacute;a sus polkas y valses que dieron lugar a lo que m&aacute;s tarde fue la m&uacute;sica popular brasile&ntilde;a. Un esp&iacute;ritu tan rebelde como el suyo &uacute;nicamente encontrar&iacute;a solidaridad entre la gente de pueblo, los esclavos y negros libertos dedicados a la m&uacute;sica como el flautista y compositor Joaqu&iacute;n Callado, quien por a&ntilde;os la am&oacute; en secreto. Callado hizo historia en la m&uacute;sica brasile&ntilde;a con su grupo musical Los Llorones, al que Chiquinha acompa&ntilde;ara al piano. <br />En su desv&aacute;n del barrio San Crist&oacute;bal de R&iacute;o, Chiquinha pasaba sus horas de angustia y esperanza y, junto al quehacer musical, gracias tambi&eacute;n a su esp&iacute;ritu rebosante de ansias libertarias, abraz&oacute; la causa del abolicionismo y el republicanismo para Brasil. Tuvo de hecho y como causa, una posici&oacute;n a favor de los derechos de la mujer, entonces sometida al hogar como simple instrumento de placer y sirvienta del marido. <br />Junto a la gloria que Chiquinha Gonzaga constituye para la m&uacute;sica popular brasile&ntilde;a, se agrega su posici&oacute;n en defensa de las m&aacute;s justas causas de su tiempo. Mujer sin ninguna clase de prejuicios, encarn&oacute; los ideales que en muchas partes del mundo, en pleno siglo XXI, siguen siendo menos que una utop&iacute;a.<br />Como<span>  </span>mujer, Francisca Eduviges Neves Gonzaga, Chiquinha, sinti&oacute; c&oacute;mo se laceraba su esp&iacute;ritu con las espinas de una realidad, y hubo momentos en que hasta dud&oacute; de la justeza de su actitud. Eso es algo que debe entenderse a partir de los c&aacute;nones generalmente aceptados entonces. Toda idea renovadora tiene sus momentos de duda ante lo que mayoritariamente se acepta, aunque se conozca de su injusticia. <br />Admirada y amada por el compositor Carlos Gomes, luego marginado v&iacute;ctima de los excesos pol&iacute;ticos al proclamarse la Rep&uacute;blica, critic&oacute; el gesto de echar a un lado a una gloria de la m&uacute;sica brasile&ntilde;a por el mero hecho de haber residido en Italia y ser favorito de la Corte, aun cuando el propio Gomes declar&oacute; que solamente le interesaba la m&uacute;sica. <br />En la &uacute;ltima etapa de su existencia, Chiquinha tuvo amores con un adolescente de 16 a&ntilde;os llamado Juan Bautista, como su gran amor de toda la vida. El joven admiraba su m&uacute;sica y hab&iacute;a quedado enamorado perdidamente de ella, tanto de su arte, su belleza personal y la fineza de esp&iacute;ritu que manifest&oacute; siempre. El joven Juan Bautista, quien por la diferencia de edad pod&iacute;a ser nieto de Chiquinha, fue declarado por ella hijo adoptivo. La sociedad de la &eacute;poca hubiera visto como hecho escandaloso semejante matrimonio, aunque todos conoc&iacute;an la naturaleza verdadera de aquella relaci&oacute;n. <br />Hoy todos recordamos a Chiquinha Gonzaga como una latinoamericana ejemplar que en tiempos dif&iacute;ciles, a pesar de los errores que haya cometido, fue capaz de alzar las banderas emancipadoras. No s&oacute;lo de su derecho a componer la m&uacute;sica que luego dar&iacute;a gloria a su patria, sino de causas tan nobles como la abolici&oacute;n de la esclavitud, la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica, los derechos de la mujer y la defensa de los derechos de los artistas.                                 Chiqunha  muri&oacute; en su natal  R&iacute;o de Janeiro en  1935, a la edad de  87 a&ntilde;os. Vale bien  recordarla con respeto y admiraci&oacute;n. </span></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 9pt; font-family: Arial"> </span></p>  <span style="font-size: 9pt; font-family: Arial; letter-spacing: 1.4pt"><br /></span><span style="font-size: 12pt"> </span><p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 9pt; font-family: Arial"></span></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 9pt; font-family: Arial"> </span></p>  <span style="font-size: 9pt; font-family: Arial; letter-spacing: 1.4pt"><br /></span><span style="font-size: 12pt"> </span>]]></description><pubDate>Sat, 08 Mar 2008 06:08:00 +0000</pubDate></item><item><title>Gabriel Garc&#xED;a M&#xE1;rquez: Un joven de 81 a&#xF1;os</title><link>https://kdalzoruiz.blogia.com/2008/030402-gabriel-garcia-marquez-un-joven-de-81-anos.php</link><guid isPermaLink="true">https://kdalzoruiz.blogia.com/2008/030402-gabriel-garcia-marquez-un-joven-de-81-anos.php</guid><description><![CDATA[<p>Sucedi&oacute; en el pueblito colombiano de Aracataca hace 81 a&ntilde;os. El 6 de marzo de 1927, por dem&aacute;s domingo, la t&iacute;a Francisca sali&oacute; a la calle gritando: -&iexcl;Var&oacute;n! &iexcl;Var&oacute;n! &iexcl;Ron que se ahoga! - As&iacute; mismo escribi&oacute; El Gabo en su autobiograf&iacute;a "Vivir para contarla" cuando narra los acontecimientos del d&iacute;a en que naci&oacute;. </p>    <p>Al paso del tiempo, y gracias a aquel alumbramiento, Aracataca, aun m&aacute;s peque&ntilde;o que ahora, se inscribi&oacute; por siempre en la historia, dif&iacute;cil de imaginar para quienes en aquella reci&eacute;n iniciada primera mitad del siglo XX deambulaban por sus callejuelas o viv&iacute;an ensimismados en sus afanes agr&iacute;colas y ganaderos.</p>    <p>Pronto se revel&oacute; en el joven Gabriel su afici&oacute;n por la Literatura, bastaba verle devorar los cl&aacute;sicos, novelas de aventuras y cuentos fant&aacute;sticos que, junto a las vivencias de una ni&ntilde;ez rica en historias se metamorfosearon hasta transformarse en el combustible que cada d&iacute;a impulsar&iacute;a sus arranques creadores. </p>    <p>Comenz&oacute;, como &eacute;l mismo lo dijera, como periodista emp&iacute;rico - &iexcl;viva ese empirismo! - cuyos frutos son objeto de estudio en todos los centros acad&eacute;micos del mundo. Porque al Gabo le vino el periodismo como le va la savia al &aacute;rbol, pura y l&iacute;mpida, para que d&eacute; su fruto a tiempo, en su saz&oacute;n.</p>    <p>En medio de aquellos primigenios afanes, cuando recib&iacute;a mucho menos que poco por sus colaboraciones para El Espectador de Bogot&aacute;, se fragu&oacute; junto al periodista el narrador. Y, &iquest;qu&eacute; han sido los trabajos period&iacute;sticos de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, sino una modalidad inaudita del arte de narrar? El literato se fragu&oacute; en la mesa del cronista; por eso su obra, como la vida misma, tiene alma y late.</p>      <p>Hasta &eacute;l, referirse a un Premio Nobel de Literatura era como hablar de seres casi inaccesibles, de escritores cuya lectura se hace dif&iacute;cil y, en ocasiones, tediosa, privativa para un grupo selecto. A partir del Gabo la narrativa virtuosa asumi&oacute; una nueva categor&iacute;a donde establecen empat&iacute;a los criterios y exigencias de una elite dada a lo elevado, y del lector de pueblo a quien lo narrado cautiva tanto como el placer est&eacute;tico manifestado en la obra misma.  </p>    <p>Este descollante colombiano - latinoamericano por extensi&oacute;n y universal por derecho - consigue en cada cuento, en cada novela, esa complicidad dif&iacute;cil de lograr entre escritor y p&uacute;blico. &iquest;D&oacute;nde radica el secreto? Aunque pudiera parecer tarea de expertos, la clave consiste en que cuanto ha escrito Garc&iacute;a M&aacute;rquez lleva dentro m&uacute;sculo, nervio y sangre. Es la propia vida, su particular modo de verla, en simbiosis con la magia de contar, la magia de creer lo incre&iacute;ble, peculiaridad de un mundo transculturado y mestizo donde todo es posible si se imagina que lo sea. &iexcl;Am&eacute;rica! Un mundo igual a otros mundos, pero a la vez diferente. Un mundo donde la realidad se fusiona con lo on&iacute;rico y lo imaginario, donde nos lo creemos todo y a veces nos parece que en nada creemos sin darnos cuenta de que ese escepticismo es nuestra fundamental manera de creer. <br /></p>  <p>Junto a esa urdimbre de ideas complejas, de recuerdos, realidades y fantas&iacute;as se abre paso lo anecd&oacute;tico. As&iacute; su prosa se libera de vicios y esquemas. Para nuestro autor no existe lo impersonal. Con razones as&iacute; cualquiera puede sentirse uno de los Buend&iacute;a o imaginarse echado en una hamaca junto al General en su Laberinto, participando de su cotidianidad. <br /></p><p>Por eso es que Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez sigue d&aacute;ndonos como enjambre de flores tempranas sus letras de hoy, colmadas de frescor y aroma lo mismo que hace cuarenta a&ntilde;os, cuando irrumpi&oacute; para siempre en el concierto literario de Nuestra Am&eacute;rica. Cumple 81 a&ntilde;os cada vez tan joven como al principio, tan genial como el grito de su t&iacute;a Francisca cuando lo vio nacer. &iexcl;Feliz Cumplea&ntilde;os, Gabo!</p><p>&nbsp;</p>     <br /><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial"><span></span></span><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 04 Mar 2008 05:39:00 +0000</pubDate></item><item><title>Bienvenido</title><link>https://kdalzoruiz.blogia.com/2008/030401-bienvenido.php</link><guid isPermaLink="true">https://kdalzoruiz.blogia.com/2008/030401-bienvenido.php</guid><description><![CDATA[Ya tienes weblog.<br /><br />Para empezar a publicar artículos y administrar tu nueva bitácora:</p> <ol>   <li> busca el enlace <strong>Administrar</strong> en esta misma página. <br>   </li>   <li>Deberás introducir tu clave para poder acceder.</li> </ol> <p><br> Una vez dentro podrás: </p> <ul>   <li>editar los artículos y comentarios (menú <strong>Artículos</strong>); <br>   </li>   <li>publicar un nuevo texto (<strong>Escribir nuevo</strong>); <br>   </li>   <li>modificar la apariencia y configurar tu bitácora (<strong>Opciones</strong>); <br>   </li>   <li>volver a esta página y ver el blog tal y como lo verían tus visitantes (<strong>Salir al blog</strong>). </li> </ul> <p><br> Puedes eliminar este artículo (en Artículos &gt; eliminar). ¡Que lo disfrutes!]]></description><pubDate>Tue, 04 Mar 2008 05:14:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
